Solamente
unos cuantos nacen predestinados, los demás forjamos nuestro futuro, paso a
paso, día tras día. Y fue de esta manera como Rafael de Pau Canto forjó el
suyo: armando las piezas del gran rompecabezas de las vidas de otras personas
que, como él, dieron su existencia por y para la trova yucateca. Multifacético
por naturaleza pero bohemio por convicción, lo mismo escribió poemas, que
musicalizó versos ajenos o pintó un hermoso cuadro en una tarde de verano; pero
sin lugar a dudas su arte más trascendente fue el de siempre saber ser un buen
padre, un buen esposo, pero sobre todo un buen amigo. Quienes le conocieron
coincidirán conmigo que la frase “Buen
Hombre” adquirió su máxima expresión en la persona de Rafael.
José
Rafael Ricardo Jacinto De Pau y Canto nació el 3 de Julio de 1931, contrajo
Nupcias con Beatriz Heredia Morales con quien procreó dos hijas: Ana Beatriz y
Diana Elisa. Desde joven se apasionó con la figura de Guty Cárdenas,
apasionamiento que culminó con la redacción del libro biográfico más completo
que se haya elaborado sobre la vida y obra del Ruiseñor del Mayab y que pronto
saldrá a la luz. Pero no estaba solo… su fiel esposa fue también su más cercana
colaboradora en estas artes de escudriñar en el pasado de los autores
yucatecos, ya que también dieron forma a
un libro biográfico de Pepe Domínguez y a cientos de monografías de otros
compositores peninsulares.
Ambos
fueron colaboradores de las Efemérides de los Martes de Trova del Olimpo, del
Museo de la Canción Yucateca, de las Charlas del Café, de la Asociación de
Amigos de la Trova A.C., de la Asociación de Estudios Fonográficos, etc.
Después
de breve dolencia, el pasado miércoles 22 de junio, exactamente al mediodía, la
existencia de este excepcional hombre se apagó de manera repentina. Músicos,
investigadores, escritores, poetas, familiares y amigos se dieron cita esa
misma tarde en el velatorio Poveda para dar el último adiós a quien fuera uno
de los hombres más valiosos en la investigación de la Trova Peninsular… pero
valioso también por su buen corazón y su desinterés en las cuestiones
económicas, ya que nunca percibió ninguna remuneración por su labor. Fue el
dilecto personaje en las conferencias y charlas sobre la vida de Guty Cárdenas
y llegó a tener amistad personal con Saúl Martínez y Chalín Cámara. En la sala
número dos del velatorio, el trío Ensueño interpretó con maestría y profundo
sentimiento varias de las grandes obras del mencionado compositor como un
homenaje póstumo a Rafael De Pau. Así era como él lo hubiera deseado.

Un gran
vacío, sin lugar a dudas, es el que nos has dejado en el campo de la
investigación musical de Yucatán. Rafael: fuiste, eres y seguirás siendo grande
en la memoria y en el corazón de quienes tuvimos la dicha de conocerte. No es
un adiós lo que te digo, sino un hasta pronto… ya nos veremos.
