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Los Poetas, Músicos e Intérpretes
Yucatecos
en la Canción Comercial y en La Canción Yucateca.
Trabajo de autoría de
William H. González C.
(Dzunum)
Diciembre 2003
William H. González C.
Dzunum
Cuando escuchamos a los cantantes de moda entonando: Amor, amor, amor,
Usted
es la culpable o Mar se me fue y decenas, tal vez cientos de “grandes
éxitos”
de esta música comercial mexicana que data de cincuenta o más años y se
sigue
explotando en la actualidad a todo vapor, nunca se nos ocurriría pensar
que sin
la inspiración de los poetas y letristas yucatecos, simplemente, esos
grandes
éxitos, no existirían.
Las fortunas que se embolsan los cantantes, convertidos en verdaderos
ídolos
por obra de la publicidad y de las mafias de la radiodifusión,
televisión e
industria disquera, ya no las disfrutan los desaparecidos (hace ya mucho
tiempo) cantilenistas yucatecos.
Esa comercialización musical no está a discusión, pero sí, la falta de
crédito a quienes hicieron posible la existencia de esas fuentes
inagotables de
riqueza.
Si preguntas a alguno de estos cantantes ¿Quién es el autor de la
canción que
interpretaste? te van a contestar: Gabriel Ruiz, Gonzalo Curiel, José
Sabre
Marroquín, etc. etc., porque como autores que son de las melodías, se
les dio
toda la publicidad, pero, ¿sabías que ninguno de ellos compuso las
letras de
esas canciones que hasta la fecha producen carretadas de dinero? (y no
hablo de
arte porque la música comercial tiene muy poco que ver con eso). Esas
letras,
desde luego hechas acorde a la música, son de dos yucatecos: Ricardo
López
Méndez, tan fino y afamado poeta, que con un botón de muestra basta, ---
“México Creo en Ti”, ese hermoso canto patriótico que rivaliza con
“Suave
Patria” del insigne Ramón López Velarde--- es de la autoría de esta
figura,
grande también, de la locución en la XEW, pionera de la radio en México.
El otro brillante y talentoso letrista lo fue José Antonio Zorrilla, más
conocido por Monís, los dos ya desaparecidos físicamente pero que debían
ser
recordados a cada momento, porque a cada momento se interpreta en algún
lugar
una canción con letra de ellos, pero las radiodifusoras omiten
indebidamente
sus nombres, pasando probablemente por encima de alguna norma emanada de
la Ley
Federal de Derechos de Autor.
El Vate López Méndez como letrista de música comercial, le compuso a
Gabriel
Ruiz Galindo entre otras canciones: Amor, amor, amor, Mi corazón abrió
la
Puerta, Mar, Tú Dónde Estás, Vida. A José Sabre Marroquín: Gris, Mi
mejor
Verdad, Déjame Recordar, Presencia. A Gonzalo Curiel (menos comercial):
Tu Boca
y Yo, Tu Partida. A los finos e inspirados: Mario Talavera, Alfonso
Esparza
Oteo, Ignacio Fernández Esperón (Tata Nacho) y al mismo Agustín Lara le
entrega
la letra de Puerto Nuevo.
Por su parte José Zorrilla (Monís) escribe a Alfredo Núñez de Borbón,
Paco
Treviño, José Sabre Marroquín, Juan S. Garrido, Mario Ruiz Armengol,
Luis
Alcaraz, Miguel Prado, Ruiz Rueda, respectivamente, (ejemplos): Tu
Vanidad, Di
la Verdad, Te vas de Mí, Hay que Mentir, Estoy Enamorado, Bonita, No es
Posible, Cosas del Amor.
A Gabriel Ruiz le da las letras de Usted, El Vicio, La Noche es Nuestra,
Perdóname mi Vida, Quiero más y doscientas letras que habría que
catalogar en
este breve ensayo y que las comparten los más populares compositores de
varias
épocas musicales.
La verdadera sensibilidad poética yucateca de López Méndez, ya había
quedado
plasmada en las letras de Nunca y Quisiera con música de Guty Cárdenas y
Yo no
quiero que Llores de Ricardo Palmerín y la de José Zorrilla en Fuego de
Amor
y Quiéreme, que Arturo (Turix) Alcocer convirtió en hermosos boleros.
En mi tierra se le da crédito tanto al autor de la letra como al de la
música
de las canciones y ¡cómo no había de ser! Imagínese: cantilenistas como
Ermilo
Padrón López (Chispas Padrón)
que nos regala con la letra de Rayito de Sol y Para Olvidarte a Ti de
Guty
Cárdenas, dos de las más bellas canciones de todos los tiempos.
“Chispas” fue
uno de los más prolíficos; compuso letras para casi toda la pléyade de
inspirados compositores de la exquisita e inigualable trova yucateca y
musicalizó hermosamente ---aun cuando no tocaba ningún instrumento--- su
propia
letra en una bellísima canción: “Miedo de Amar”
Indebidamente, insisto, se omite en la radio el nombre del autor de la
letra de
las canciones que se trasnmiten al aire. Cabe señalar que son pocos los
casos de compositores que crean: tanto la música, como la letra de sus
canciones y entre ellos podemos citar a Agustín Lara, aunque también
musicalizó letras ajenas y a José Alfredo Jiménez, hasta donde estoy
enterado.
Casi siempre el creador de una letra solicita que se la musicalicen,
pudiéndose dar también lo contrario aunque con menos frecuencia.
Conjuntar la inspiración real del músico con la del poeta ---como es el
caso
de la canción auténtica yucateca--- da como fruto ese deleite casi
sublime que
nos hace sentir la trova yucateca y ¡cómo no!: Por un lado: Guty
Cárdenas,
Ricardo Palmerín, Pepe Domínguez, Ernesto Paredes, Chucho Herrera,
Vicente
Uvalle, Rubén Darío Herrera, López Barbeito, Armando González Domínguez,
Lezama Herrera, Lara Fóster, Armando (El Pollo) Cáceres, Estela Puerto
de
Pompeyo, Pastor Cervera, Enrique Navarro, Duarte Esquivel, Candelario
Lezama,
Pepe Martínez, Carlos Pinelo, Juan Acereto, Turix Alcocer, Wello Rivas,
etc.
etc. y del otro lado: José Peón Contreras, Antonio Mediz Bolio, Ricardo
López
Méndez, Luis Rosado Vega, Rosario Sansores, Ignacio Magaloni, Carlos
Duarte
Moreno, José Esquivel Pren, Manuel Díaz Massa, Alfredo Aguilar Alfaro,
Humberto Lara y Lara, Luis Pérez Sabido, el gran escultor colombiano
Rómulo
Rosso (nacionalizado yucateco), Ermilo Padrón y el español Pedro Mata a!
utor de la letra de Presentimiento y Santos Chocano presta al bohemio
Armando
Camejo su poema El Amor de la Selva para que surja el hermoso bambuco
que lleva
por nombre El Jaguar. Estos poetas extranjeros, donde estén, se sienten
seguramente halagados por la hermosa música con la que los artistas
yucatecos
envolvieron sus versos.
La fiel interpretación de la música yucateca, es el complemento de este
exquisito bocado espiritual y emotivo, que llega suavemente a nuestros
sentidos. Esa interpretación curiosamente sólo los yucatecos podemos
lograrla,
sobre todo en el caso del bambuco.
A través de la historia de la canción popular en México, son muy
contados los
intérpretes que tuvieron la sensibilidad que se requiere para expresar
la
canción yucateca.
Respecto a los grandes intérpretes de este género musical,
afortunadamente
todavía los puede escuchar en las serenatas yucatecas y tal vez en la
Plaza
Grande o el Jardín de la Canción o en los sitios donde se reúne la
bohemia.
Para fortuna, sobre todo de los yucatecos, la trova yucateca no ha
muerto. Se
ha dejado escuchar durante casi un siglo por los mismos que la han
compuesto
además de que ha habido intérpretes incontables, notables algunos, como
Fausto
y Chalín Cámara, Los Caminantes, Los Yucas, Los Tecolotes, Los Condes,
Miriam
Gamboa, Cecilia Cárdenas, Paredes (padre e hijo), Garrido, Panchito
Alpuche,
Orquesta Típica Yukalpetén, Los Montejo, Judith Pérez Romero, Lía Baeza,
Quinteto Mérida, Max Montes, Gustavo Pérez Abreu, Los Hermanos Magaña,
Pepe
Villamil, Lupe y Raúl, Saúl Martínez, oaxaqueño que supo hacer llegar a
los
amantes de la trova, con buena interpretación, la canción yucateca,
evocando la
voz de Guty Cárdenas, Arturo Escaroz, Omar Celis, Dueto Camelo-Llan!
es y muchísimos más que personalmente llegué a escuchar pero no recuerdo
sus
nombres. Contados tríos no yucatecos lograron hacer llegar al alma la
canción
yucateca y en una opinión muy personal, lo hicieron: el Guayacán, el
Tamaulipeco, Los Calaveras y Los Hermanos Martínez Gil. Decenas de tríos
incursionaron dentro de la canción yucateca pero no lograron darle la
debida
interpretación.
Tenemos músicos yucatecos en la actualidad, de fama mundial, como
Armando
Manzanero y Luis Demetrio. Tenemos otros que tuvieron gran fama y que
aún se
escucha de ellos, como Sergio Esquivel y Carlos Lico, intérpretes como
Irma
Dorantes, Imelda Miller, María Medina, Enrique Cáceres, de lo que nos
congratulamos los yucatecos y disfrutamos de algunas buenas melodías
como La
Puerta, Somos Novios o Un Tipo como Yo, etc., etc., y también sabemos de
La Boa
o Me lo dijo Adela o Quién será que me quiere a Mí que son de la autoría
de
estos paisanos, pero todo esto es harina de otro costal. Nada tiene que
ver con
la trova ni con la canción yucateca, porque esta, llega a cumbres
sublimes
como las que alcanzan las arias de ópera famosas o las obras de Shubert,
Mozart, Chopin y el mismo Bethoven.
Es la amalgama del romanticismo de la música que llegó de Colombia y la
que
llegó de Cuba, adornada con el toque mágico de Palmerín y Paredes en el
bambuco colombiano y el de Augusto Cárdenas Pinelo y Chalín Cámara en la
clave,
la danza y el bolero venidos de Cuba y adoptados por nuestra sangre y
temperamento mayas. Esto para mí es la música yucateca y no tiene porque
ser
canción yucateca sólo por el hecho de que la componga un yucateco. Es
música
más yucateca Lirio Azul de Lorenzo Barcelata, que Adoro de Manzanero.
Enrique Navarro, para citar otro ejemplo, compuso notables canciones
yucatecas
con variaciones que no la deterioraron, pero el resto de su repertorio
---que
quiso que fuera comercial y no lo logró--- nada tiene que ver con la
canción
yucateca, como nada tiene que ver con la canción yucateca las baladitas,
los
rocks y los cien mil bodrios que ya deben haber “compuesto” algunos de
mis
paisanos y que han de ser verdaderos “hits” que retumban entre una
avalancha de
anuncios en las estaciones de radio locales en las que engordan los
cochinitos
con las payolas. Dzunum.
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NOTA: Para la elaboración del presente ensayo, tuve el auxilio del
magnífico
libro en dos tomos escrito por el historiador yucateco y respetable
amigo
Miguel Civeira Taboada (q.e.p.d.), “Sensibilidad Yucateca en la Canción
Romántica”, editado por el Gobierno del Estado de
México
Diciembre 2003
William H. González C.
Dzunum
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