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—Quería
salir de pobre, ser alguien, hacer algo... y sí fue posible; a mi la
Revolución no me hizo justicia —manifiesta aliviado el yucateco
Eduardo Ojeda Adams, mejor conocido hoy como Ed Adams, ingeniero de la
NASA.
De visita por Yucatán
desde hace unas semanas, cuenta que se propuso estudiar, tuvo la
suerte de ser apoyado con una beca y consiguió su sueño de
vincularse con aspectos espaciales. "Mi vida cambió porque pasé
de ejidatario a lo que hoy soy, como ingeniero de la agencia espacial
norteamericana".
Nacido en Dzidzantún,
Ed Adams —apellido que obtiene de su esposa para facilitar su
vida y la de sus hijos en Estados Unidos— visita Yucatán cada
cierto tiempo y esta vez, además de estar al pendiente de la salud de
su madre quien vive en su tierra natal, tiene enormes deseos de
quedarse a las elecciones y "ver cómo se ponen".
Aunque sigue hablando
perfecto español, Ed tiene algunos apuros para expresarse
porque la mayor parte de sus conversaciones de cada día y desde hace
más de 30 años, es el inglés. Cuando habla debe pensar un poco
sobre el significado de las palabras para encontrar la traducción
perfecta.
A lo largo de una
charla en nuestras oficinas, el experto en motores e implementos de la
industria espacial pasa revista por aspectos negativos que observó
como estudiante a su paso como alumno del Instituto Tecnológico de Mérida,
relacionados con la política que, entonces, como ahora, buscaba
controlar a los educandos para utilizarlos en tareas políticas.
Cuenta que salió a
los once años de la escuela y viajó a los Estados Unidos para tener
ese primer encuentro con el mundo moderno. Era el año de 1963 e hizo
sus primeros tres años estudiando la secundaria, para luego retornar
a México y continuar sus estudios en el ITM, donde de manera fortuita
se relacionó con la política, en los años que Milton Rubio Madera
el director del plantel. En 1970 retorna a los Estados Unidos y más
adelante se casa con una norteamericana con quien tiene 28 años de
matrimonio. Ambos viven en Alabama, luego de tener dos hijas.
—Gracias al
profesor Albert Riddering, del Colegio Americano, me pude ir a los
Estados Unidos y cursar mis estudios —cuenta para agregar que
alejarse de la política estudiantil que no lo convenció, le permitió
virar su destino hacia otra parte.
Ejidatario, en fecha
reciente, a su llegada a Yucatán, tuvo oportunidad de mostrar a una
de sus hijas, cuando viajaba por una carretera cómo vivió en su difícil
niñez. "Vi a unos hombres chapeando el monte, y le dije que yo
hice eso cuando niño, ayudando a mi padre agricultor. No me creyó,
porque no me imagina cómo fue mi infancia.
—Mi padre se opuso
a yo me fuera pero mi madre me dio su bendición y me dijo: "no
encontrarás otra oportunidad, vete" —recuerda al tiempo que su
progenitor sufrió una repentina parálisis y él tuvo que ocuparse de
las tareas del campo.
—De la cosecha de
sandía que hacía con mi padre, pasé a estudiar la nocturna de
manera particular. Mi promedio era de 93 ó 97 —indica.
Y es que en los
Estados Unidos logró no solo continuar sus estudios sino contactar
con la NASA para prestar sus servicios en ese lugar.
Masón de alto grado,
Ed ve con preocupación el cambio de costumbres de los yucatecos,
particularmente en lo que se refiere a la pérdida de valores
familiares, el alcoholismo que es creciente y otros males sociales.
Enseguida deja a un
lado la plática sobre su pasado y explica: "Quiero hablar de la
importancia que tiene el IVA para los mexicanos" —solicita al
ser presa de la campaña que el PRI hace en torno a la reforma fiscal
propuesta por el presidente de la República.
—Cuando lo pagas,
tienes el derecho a decir cómo se deben gastar tus impuestos. SE debe
hacer auditorías a los gobiernos y castigar a quienes no cuiden el
dinero. Eso desalentaría a quienes busquen llegar a la política solo
para robar.
—¿Cómo ve la
campaña política?
—Veo que la gente
ha alcanzado cierta madurez política, ya escuchan las promesas y
manifiestan que no los volverán a engañar como antes. He hablado con
amigos y me confirman que así piensan... han comprendido que si las
cosas mejoran, mejorar su familia también.
—Veo que los
mexicanos son más firmes a la hora de pedir sus derechos, pero al
mismo tiempo se debe entender que tienen obligaciones.
—La educación, es
lo más importante y todo el dinero que se utilice en ese sentido, será
una inversión no un gasto.
—Como profesionista
estoy interesado en la educación. Los mexicanos pierden oportunidades
de educarse si no están leyendo. Hay que ver más periódicos,
revistas, y estar más tiempo en las bibliotecas.
—Con la influencia
que recibimos de Estados Unidos en el campo mundial, deben inspirarse
más en la ingeniería y la ciencia y buscar el potencial humano para
aprovecharlo y usarlo para el bien.
—Siempre he dicho
que la juventud es el futuro de cada nación por su dinamismo de
aprender y producir. Si embargo, están expuestos los jóvenes a los
problemas y vicios que no discriminan a nadie, como por ejemplo las
drogas, tema que, según he leído con tristeza, va en incremento en
esta región.
—En los Estados
Unidos crece el consumo de las drogas pero al mismo tiempo, el
gobierno tiene el interés en combatirlo. Ojalá que aquí, padres y
maestros se den cuenta del gran problema que eso representa y
decididamente lo traten de reducir.
Ed planea quedarse en
Yucatán hasta fin de mes, pues quiere estar al pendiente de las
elecciones, de lo que ocurra después pero sobre todo, observar el
estado salud de su madre, quien vive en Dzidzantún, y que tiene 92 años
de edad. (Fuente: La
Revista Peninsular)
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